Archivo del Autor: Bertha Sánchez

Casting para la construcción de UN MODELO EN GRUPO



Al definir mi árbol de problemas para mi investigación de tesis partí de los siguientes supuestos:

  • El problema principal es: Conocer los factores o situaciones de aprendizaje que favorecen o entorpecen el desarrollo de las competencias de emprendimiento en los alumnos de licenciatura del ITESO.
  • Los actores que consideraré para el casting de esta historia deberán ser profesores de la organización que estén relacionados y/o enterados de las acciones formales en torno al desarrollo de las competencias de emprendimiento, que tiene la universidad.
  • La metodología a utilizar serán entrevistas etnográficas.
  • Se realizarán cuatro entrevistas.
  • Las preguntas guía serán: 
    • Factores o situaciones de aprendizaje que considera que fortalecen el desarrollo de las competencias de emprendimiento (CE) en los alumnos del ITESO
    • Factores o situaciones de aprendizaje que considera que entorpecen el desarrollo de las competencias de emprendimiento (CE) en los alumnos del ITESO
    • Departamentos o instancias que considera que desarrollan de manera intencionada las CE, y de ser así ¿cómo?
    • Carreras de las cuales considera que egresan más emprendedores

Una vez realizadas las entrevistas y analizada la información, interpreto el siguiente ecosistema emprendedor:


los mapas que he logrado construir a partir de las entrevistas de profundidad para cada actor me enfocaré en los que responden a la primera pregunta «Factores o situaciones de aprendizaje que considera que fortalecen el desarrollo de las competencias de emprendimiento (CE) en los alumnos del ITESO»:

ACTRIZ 1

ACTOR 2

ACTRIZ 3

ACTRIZ 4




De la interpretación de las entrevistas en general rescato lo siguiente:
Es importante reconocer la personalidad de los entrevistados, todos trabajan con alumnos de licenciatura en el Iteso, son formadores y como tales hablan desde su experiencia de campo, desde lo que conocen y han vivido a través de muchos años de práctica, conocen al Iteso y están familiarizados con la metodología que implica el desarrollo de competencias a través de proyectos de aplicación, les cabe de cierto el desafío que implica buscar formar en competencias y sobre todo en aquellas que tienen que ver con el emprendimiento. Estos formadores muestran a través de sus respuestas, un papel relevante del emprendimiento como proceso formativo, además de que lo encuentran pertinente, incluso de manera trasversal en todas las carreras, tal como menciona la actriz 4 cuando dice “el emprendimiento es trasversal, no todos lo entienden, entonces creo que sí valdría la pena comunicar más, creo que ayuda mucho el Cruce, el Cruce comunica mucho sobre los esfuerzos de emprendimiento de la comunidad, pero tenemos un camino largo ahí por recorrer ¿no?”  y la actriz 3 también comentaba “las competencias de emprendimiento son trasversales, las tres principales: visión sistémica, planeación estratégica, y toma de decisiones las deberían de ver otras iniciativas de manera trasversal. Sí creo que deba de haber varias instancias sin saber que están enseñando competencias de emprendimiento, pero por ejemplo, esas sí se dan” refiriéndose en esto último al asumir de las carreras y asignaturas que sin tener conciencia plena, desarrollan competencias de emprendimiento sin esclarecerlo en sus procesos y guías de aprendizaje. Añade también la actriz 3 que es el DEAM quien está preocupándose más por intensionar el desarrollo del emprendedor, dice ella “pero no debe de ser una cuestión planteada solo desde el DEAM, de hecho inicialmente las tres materias, o sea, estas tres materias de emprendimiento se crean, digamos, dentro del departamento del DEAM, pero la puesta es que sean trasversales, que se saquen del DEAM, y que sean materias trasversales a toda la universidad, porque todas las carreras deben tener esta formación, ¿por qué?, porque son competencias trasversales y de esta manera le das estas herramientas al alumno, que vean otro panorama”.
En las entrevistan surgieron muchos ejemplos que hacían alusión a prácticas y proyectos, algunos específicos y otros más abiertos, que forman parte del trabajo de los alumnos a lo largo de su carrera pero que no tiene un título declarado como formación emprendedora, también es importante denotar la comprensión que tienen ellos de que el emprendimiento no es exclusivo para la creación de empresas, aunque es muy evidente poder constatar estas competencias cuando alguien quiere emprender un negocio o ya ha creado uno y lo gestiona. Encontramos en palabras del actor 2 una segmentación de perfiles emprendedores por situaciones personales, él los clasificaba en tres tipos: los emprendedores por influencia familiar, los que nacen por necesidad y los que naden por la motivación de un reto, en sus palabras él comentaba “hay chavos que por un lado tienen familia que es emprendedora y que les da acceso y que les ha dado experiencia en negocios y ellos deciden emprender algo incluso distinto a la familia pero encuentran como ese camino familiar, otro es chavos que tienen necesidad y que se mueven, y que la necesidad los hace moverse a buscar oportunidades y a ayudar a su familia etcétera, lo que alcanzo a ver es que siempre aquello que los rete, aquello que les permita ver que se puede alcanzar  pero que también los rete, es algo que también los va a ayudar a buscar alternativas para emprender, porque normalmente las prácticas que son o contextos que son muy teóricos, que te hablan que el emprendimiento es importante, que porque al principio es complicado pero que después lo agradeces, que no se compara con empleo… generalmente no lo terminan de cachar, sí lo escuchan, si lo entienden, si asimilan ese discurso pero no es algo que les llegue”. El que existan situaciones de aprendizaje que promuevan estos retos a los que se refiere el actor 2, está demostrado que posibilita el desarrollo de las competencias de emprendimiento, la actriz 1 comentaba: “yo creo que tiene que ser mucho en la práctica, o sea, primero que sea de su interés el proyecto en cuestión, y que sea acompañarlos para que pongan en práctica esas competencias, porque si es solo a manera taller teórico, pues queda a lo mejor muy bien explicado, este, aún con ejemplos o con casos, pero yo creo que la cuestión de emprendimiento es poner en práctica porque es en ese poner en práctica cuando puedes ir ampliando el conocimiento pero también muchas cosas que vive el emprendedor y que a veces por más buena teoría no…. La vivencia es lo que va marcando en el alumno, creo…”

Es importante la atención de este problema  de desinformación y falta de “nombramiento” del emprendimiento de manera oficial y trasversal, como menciona la actriz 4 “Europa ya incluyó la competencia de emprendimiento desde el kínder y como lo definen como life long competence, es una competencia para toda la vida, si hay varios modelos que estructuran estas competencias incluso la estructura de niveles las asocian con niveles educativos, la primaria, la secundaria, y en realidad muchas de estas competencias son de niveles porque aunque empiezas a desarrollar la competencia desde que eres muy chico, con el tiempo esa misma competencia va adquiriendo un desarrollo y entonces se podría medir o se podría determinar un subconjunto de estas competencias de emprendimiento y ver hasta ahora cómo se miden y diseñar a lo mejor algún instrumento de medición y poder hacer algún estudio longitudinal por ejemplo a la entrada al Iteso, después que toman la materia de emprendimiento y luego a la salida” y no es porque ya lo incluyó Europa, sino el hecho del descubrimiento de la relevancia de estas competencias en el individuo. Vale la pena crear el instrumento de medición que ayude a tener elementos cualitativos y cuantitativos que den cuenta del estado actual del Iteso en materia de la formación del emprendimiento, cuidando además, desde lo que observaba el actor 2 cuando decía “creo que algunos maestros tenemos tan presente el emprendimiento en el discurso que de repente ya comenzamos a vacunar a algunas generaciones, ya hay algunos chavos que me dicen: estamos llevando modelo de negocios y es muy parecida a innovación y emprendimiento y ya me tiene hasta la mmm… osea, ese discurso que de repente llega a cansar al alumno, habría que buscar hacer procesos diferenciados que de alguna forma experiencial le ayude a vivir al alumno de otra manera esto” en no caer en la exageración o en tergiversar la verdadera valía de este proceso formativo, un proceso para toda la vida.
Es importante rescatar que no existen situaciones de aprendizaje que entorpezcan o inhiban el desarrollo de competencias emprendedoras, que lo que en su momento podría interferir con el desarrollo de estas son los profesores, tal como explicaba en algunos ejemplos la actriz 4 “no existe situación de aprendizaje que entorpezca el desarrollo del emprendimiento, los que entorpecen el desarrollo del emprendimiento pudiera ser en todo caso los profesores que no colocan eh… el espacio donde el alumno se sienta eh… con libertades o donde pone al alumno con miedo, o sea, porque las evaluaciones son evaluaciones de miedo, porque la retroalimentación es una retroalimentación no constructiva, es brusca, donde le impiden al alumno equivocarse y recuperarse, por ejemplo, si reprobaste un examen en la semana tres, por qué si ya tuviste que esa competencia en la semana diez ya la tiene bien, por qué sí tiene que seguir cargando con la cruz del primer reprobado, o sea, ¿cómo tú logras esa combinación de que el alumno se sienta responsable de salir bien en la semana tres pero que si no lo logra, sienta la confianza de poder recuperarse? Entonces, yo no veo que ninguna situación de aprendizaje conspire contra el emprendimiento, los que conspiramos a veces somos los mismos profesores por no generar los ambientes de trabajo que inspiran, que te hacen crecer o donde la realimentación es constructiva, oportuna, donde los animas, yo más bien lo veo por ahí, no en la situación de aprendizaje”.
Se descubre en las entrevistas que no existe un mapeo formal que registre cómo las carreras abordan el emprendimiento o cómo se llama la materia con la que justifican cómo se desarrolla esta competencia, pero es ineludible que existe un ecosistema emprendedor y que vale la pena rescatar y explicitarlo. 
La construcción de un modelo que pueda medir en diferentes momentos el desarrollo de “algunas” de las competencias del emprendimiento cobra sentido y se entrelaza muy bien con lo que la actriz 4 expresa “es un campo tan amplio que podrías escoger a lo mejor de tantas competencias solo un subconjunto de ellas, y bueno, pues probar el instrumento. Justificar también el diseño del instrumento basado en tu modelo de referencia y en cuáles experiencias. Se me hace un tema muy interesante y que podría ayudar a mejorar no solo a la materia de emprendimiento, sino también la competencia desde otras materias del Iteso que a lo mejor no declara formalmente que forman emprendedores, pero que en el fondo sí lo forman, y luego como bien tú me decías en el preámbulo de la entrevista, ¿bajo qué conceptos de emprendimiento? y ¿emprendimiento para qué? Entiendo que lo que te interesa no es el emprendimiento como algunos lo ven que está asociado nada más a la creación de nuevas empresas lucrativas, si no el emprendimiento en su sentido más amplio, que incluye una serie de competencias duras y otras actitudinales y están asociadas a cómo tú puedes emprender incluso proyectos de tu vida personal o cómo puede ser  lo que se llama un “intra-preneur” que es dentro de la misma organización donde tú trabajes, sea lucrativa o no lucrativa, cómo puedes emprender nuevos proyectos y nuevas iniciativas que incluso tienen muchas qué ver con el liderazgo y el involucramiento con tus pares o con tus jefes para abordar proyectos dentro de la organización donde estás, entonces a mí se me hace muy interesante y podría ser en algunos pero no descartes también en el propio personal del Iteso, porque creo que este intrapreneurship debe ser objeto y ha sido objeto de preocupación también de las autoridades del Iteso, entonces se me hace muy interesante el proyecto”. Es interesante contemplar en esta posible investigación de campo, la inclusión del personal no docente de la universidad, ya que el Iteso como comunidad podría, desde toda su compresión como sociedad, permearse de esta forma de ser emprendedora pero de manera esclarecida y a la luz de sus inspiraciones fundamentales.




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Los "asideros" del emprendimiento

Días atrás me dí a la tarea de elegir una de las recapitulaciones hechas en las primeras semanas de la maestría, ésta consistió en acercarme a conocer lo que creían los alumnos del Iteso en torno al emprendimiento; se levantaron 87 interrogatorios y al analizar algunas de las respuestas vi útil el emplear una herramienta que también acabo de conocer en mi aventura de posgrado y que se llama «tableau», la forma en que esta herramienta me ayudó a presentar las respuestas me llevó a descubrir algunas cosas, pero antes de compartirlas quiero ubicar que este trabajo correspondió a la puesta en escena de mi entendimiento sobre cómo realizar una cartografía de la organización, el mapa que presentaré a continuación busca plasmar uno de los pequeños «asideros» de la organización donde laboro y que tiene que ver con el área en la que participo desde mis saberes:


La tabla completa se encuentra en este link Tabla con resultados ¿por qué creen lo que creen que es emprender? pongo a continuación una captura de pantalla con la estructura como punto de partida para esta reflexión:




Cada participante contestó e investigó con otros compañeros lo que creían que era «emprender» y luego contestaron por qué creían eso que creían. Para poder discernir de entre esta gama de respuestas fue necesario homologar la información y clasificarla, la intensión de esta clasificación estriba en el hecho de reconocer qué tanto la «escuela» (la organización) ha contribuido en estas creencias, qué tanto lo han aprendido en la «experimentación», en la «observación» y sobre todo, qué porcentaje de ellos creen como un «dogma» lo que dicen, que para efectos de esta investigación, eso equivale a creencias que no fructificarán en el desarrollo de competencias.

Asumo lo siguiente:

  • La mayoría de ellos contestaron por ellos y por otros, es decir, al agruparlos por nombre del entrevistado puedo ver que la tendencia hacia la clasificación de las respuestas es muy coincidente, lo que me despierta la sospecha que la mayoría de ellos contestó más de una vez el formulario.
  • Tengo la grata impresión de que la escuela de negocios ha hecho una gran tarea y la mayoría de sus estudiantes conoce el emprendimiento por la misma escuela
  • Es evidente que la mayoría de las definiciones, aunque salpicadas de los saberes escolares, ya responden a una experimentación propia y una observación
  • El 42% dicen creer lo que creen por haberlo aprendido en la escuela
  • El 33% creen lo que creen por experiencia
  • El 15% han comprobado su creencia a través de la observación
  • El 8% solo cree lo que cree por razones como: por haberlo escuchado en alguna parte, por definición, por lo que sugiere la palabra, por dogma, incluso alguien simplemente contesta «porque sí»

Con esta información despierta en mí el interés de curiosear e indagar con mayor profundidad en las siguientes preguntas: 

  • La observación y experimentación a través de las cuales algunos de ellos creen eso que creen ¿es producto de las metodologías empleadas en las asignaturas de su licenciatura? ¿en qué casos sí o en qué casos no?
  • El 42% de ellos que dicen creer lo que creen por haberlo aprendido en la escuela, ¿lo aprendieron en el iteso? y de ser así ¿lo aprendieron por experimentación, observación u otro medio?
  • ¿como poder profundizar más en sus respuestas?


Hacer tangible estos intangibles de la organización me permite tener elementos de decisión para los propósitos de mi investigación de tesis, con lo que pongo de manifiesto la utilidad y pertinencia de estos nuevos aprendizajes en mi vida profesional y personal.

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Cuando el danzante expande sus horizontes

Los antiguos mesomericanos advirtieron, gracias a su observación del cielo, que todo lo que ocurre en la Tierra está relacionado con ciclos, repetitivos, que determinan el curso de lo que acá sucede. Para ellos estos ciclos fueron elementales en su cosmovisión; los hombres debían asegurarse de que estos ciclos se llevasen a cabo para la preservación de la vida. Desde el más cotidiano, como el nacimiento y ocultamiento del sol, hasta la llegada de las estaciones, o de los ciclos astronómicos más complejos.
Como sabemos, los mayas y los mexicas coincidieron en la cuenta de los ciclos solares de 52 años. Cada que transcurría este tiempo, para los mexicas, por ejemplo, se hacía la celebración del Fuego Nuevo. Ocurrían cambios en el curso de los tiempos y en la percepción de los hombres.
Muchos de los rituales de otras etnias milenarias estuvieron también estrechamente relacionados con estos ciclos del renacimiento de la vida. Uno de ellos, altamente conocido en el mundo por su vistocidad y excentricidad es el de los hombres-pájaro de los Voladores de Papantla, una danza-invocación, que podría decirse, tuvo un uso extenso en Mesoamérica, es decir, no es necesariamente es originaria de Papantla (más bien así se le conoce popularmente): la practicaron los nahuas, mexicas, totonacas, e incluso en lugares del occidente del país como Jalisco o Nayarit.

Esta revelación histórica me viene a la mente al internarme en un par de capítulos a los que mi profesor osó llamar «la danza del cambio» y «aprendizaje expansivo» respectivamente. Unir estos dos grandes temas me provocó la imagen de unos hombres pájaro danzándole al cosmos y abandonándose en libertad hacia la tierra, de manera que me hace comprender la importancia que cobra el llevar a un plano tangible o experiencial lo que se comprende desde lo nuevo, desde lo naciente, desde la revelación que nos permite romper nuestros paradigmas y expandir nuestro desarrollo personal y social.

Comprendo que debe ser muy diferente lo que el proceso de aprendizaje de estas prácticas desde sus inicios ha sido, quienes comenzaron con ésta práctica tuvieron un contexto diferente y seguramente la comprensión de ella es distinta a la que tienen las generaciones que hacen la práctica en nuestra actualidad. El libro de la quinta disciplina habla de tres niveles en el proceso de transformación o cambio de las organizaciones, hay uno que se experimenta a nivel personal, luego aparecen en la ecuación las redes de comunicación y difusión a través de las cuales se trasmite el entusiasmo que podría provocar en otros iniciativas de cambio o de adopción de nuevas prácticas y que nos llevaría al tercer momento y que es la transformación a través de las nuevas prácticas y la producción de un resultado que se presupone dará credibilidad a lo que inicialmente se intentaba «motivar». Yo no estoy tan segura de que lo que está planteando Senge sea del todo cierto ya que desde lo que comprendo, el planteamiento sugiere una mejora constante de una… llámese organización o sociedad, que a través de la práctica de esta quinta disciplina logra. Mi discrepancia está justo en que considero que la humanidad ha mostrado a través de las últimas generaciones que está en decadencia, que cada vez hay menos interés en profundizar en las cosas de la vida y que trascienden al ser humano y a las organizaciones, es decir, yo intuyo que lo que hoy los voladores de Papantla conciben de su ritual dista mucho de lo que los pioneros del ritual buscaban a través de él, aunque la tradición ha logrado prevalecer a través de muchas generaciones, el sentido profundo o sacro se ha ido perdiendo y es difícil encontrar a quien realice la práctica de manera esotérica. Y me pregunto si es así en las organizaciones también. Ante este escenario me significa la teoría de acción de Yrjö Egelstrom que parte de hacer un alto y tomar conciencia de la situación real sobre la que la organización está parada y solo desde este reconocimiento es capaz de esclarecer el problema y crear las soluciones que ayuden a redirigir el rumbo o simplemente a retomarlo y lo que más me gusta de este autor es que de manera explicita establece la propuesta y puesta en marcha de varias soluciones, para probarlas y solo hasta comprobarlas poder hacer la afirmación de su resultado, lo que nos permite regresar al principio, y la repetición del proceso es la que dinamiza el aprendizaje al que llama: aprendizaje expansivo y que de nueva cuenta me remite a la imagen de los voladores de Papantla y cómo en su intento volador y en la medida que van avanzando dinamizados por el movimiento armónico de todos, es que su vuelo se va expandiendo hasta llegar al plano terrenal, a lo concreto.

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Cuando el danzante expande sus horizontes

Los antiguos mesomericanos advirtieron, gracias a su observación del cielo, que todo lo que ocurre en la Tierra está relacionado con ciclos, repetitivos, que determinan el curso de lo que acá sucede. Para ellos estos ciclos fueron elementales en su cosmovisión; los hombres debían asegurarse de que estos ciclos se llevasen a cabo para la preservación de la vida. Desde el más cotidiano, como el nacimiento y ocultamiento del sol, hasta la llegada de las estaciones, o de los ciclos astronómicos más complejos.
Como sabemos, los mayas y los mexicas coincidieron en la cuenta de los ciclos solares de 52 años. Cada que transcurría este tiempo, para los mexicas, por ejemplo, se hacía la celebración del Fuego Nuevo. Ocurrían cambios en el curso de los tiempos y en la percepción de los hombres.
Muchos de los rituales de otras etnias milenarias estuvieron también estrechamente relacionados con estos ciclos del renacimiento de la vida. Uno de ellos, altamente conocido en el mundo por su vistocidad y excentricidad es el de los hombres-pájaro de los Voladores de Papantla, una danza-invocación, que podría decirse, tuvo un uso extenso en Mesoamérica, es decir, no es necesariamente es originaria de Papantla (más bien así se le conoce popularmente): la practicaron los nahuas, mexicas, totonacas, e incluso en lugares del occidente del país como Jalisco o Nayarit.

Esta revelación histórica me viene a la mente al internarme en un par de capítulos a los que mi profesor osó llamar «la danza del cambio» y «aprendizaje expansivo» respectivamente. Unir estos dos grandes temas me provocó la imagen de unos hombres pájaro danzándole al cosmos y abandonándose en libertad hacia la tierra, de manera que me hace comprender la importancia que cobra el llevar a un plano tangible o experiencial lo que se comprende desde lo nuevo, desde lo naciente, desde la revelación que nos permite romper nuestros paradigmas y expandir nuestro desarrollo personal y social.

Comprendo que debe ser muy diferente lo que el proceso de aprendizaje de estas prácticas desde sus inicios ha sido, quienes comenzaron con ésta práctica tuvieron un contexto diferente y seguramente la comprensión de ella es distinta a la que tienen las generaciones que hacen la práctica en nuestra actualidad. El libro de la quinta disciplina habla de tres niveles en el proceso de transformación o cambio de las organizaciones, hay uno que se experimenta a nivel personal, luego aparecen en la ecuación las redes de comunicación y difusión a través de las cuales se trasmite el entusiasmo que podría provocar en otros iniciativas de cambio o de adopción de nuevas prácticas y que nos llevaría al tercer momento y que es la transformación a través de las nuevas prácticas y la producción de un resultado que se presupone dará credibilidad a lo que inicialmente se intentaba «motivar». Yo no estoy tan segura de que lo que está planteando Senge sea del todo cierto ya que desde lo que comprendo, el planteamiento sugiere una mejora constante de una… llámese organización o sociedad, que a través de la práctica de esta quinta disciplina logra. Mi discrepancia está justo en que considero que la humanidad ha mostrado a través de las últimas generaciones que está en decadencia, que cada vez hay menos interés en profundizar en las cosas de la vida y que trascienden al ser humano y a las organizaciones, es decir, yo intuyo que lo que hoy los voladores de Papantla conciben de su ritual dista mucho de lo que los pioneros del ritual buscaban a través de él, aunque la tradición ha logrado prevalecer a través de muchas generaciones, el sentido profundo o sacro se ha ido perdiendo y es difícil encontrar a quien realice la práctica de manera esotérica. Y me pregunto si es así en las organizaciones también. Ante este escenario me significa la teoría de acción de Yrjö Egelstrom que parte de hacer un alto y tomar conciencia de la situación real sobre la que la organización está parada y solo desde este reconocimiento es capaz de esclarecer el problema y crear las soluciones que ayuden a redirigir el rumbo o simplemente a retomarlo y lo que más me gusta de este autor es que de manera explicita establece la propuesta y puesta en marcha de varias soluciones, para probarlas y solo hasta comprobarlas poder hacer la afirmación de su resultado, lo que nos permite regresar al principio, y la repetición del proceso es la que dinamiza el aprendizaje al que llama: aprendizaje expansivo y que de nueva cuenta me remite a la imagen de los voladores de Papantla y cómo en su intento volador y en la medida que van avanzando dinamizados por el movimiento armónico de todos, es que su vuelo se va expandiendo hasta llegar al plano terrenal, a lo concreto.

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Más vale pálida tinta que brillante memoria

Imagen relacionada

Es algo interesante la comprobación de este viejo y conocido refrán, alguna vez que lo escuché me di a la tarea de hacer pruebas, hice tres: comenzar a llevar una agenda formal en la escuela, llevar en una libreta un registro de todos los eventos importantes con mis perros y llevar un registro de mis periodos menstruales.
Al principio ninguna fue fácil, implicaba crear un nuevo hábito y ser muy ordenada. Dicen que los hábitos pueden crearse en 21 días pero sinceramente yo descubrí que los registros que fui capaz de llevar por tres años, son los que verdaderamente me permitieron ser capaz de afirmar que pude generar conocimientos útiles y en su respectiva medida, relevantes y trascendentes; en mi primer registro de la agenda escolar pude descubrir que disminuyeron mis desveladas haciendo tarea y aumentaron mis espacios para hacer más cosas que me gustaba hacer, o incluso para hacer «nada». 

En el segundo caso tuve la fortuna de poder salvarle la vida a los perritos de Ruphia, una pastor alemán que más que mi mascota era mi mejor amiga… llevaba tres días echada sin querer comer y cuando llegó el veterinario yo no estaba, y mi padre le pidió que el tratamiento que le prescribiera se basara en medicamentos que él tenía para el ganado, porque no estaba dispuesto a gastar dinero en esa perra, mi madre al escuchar ésto y ver lo que le iban a suministrar a Ruphia recordó que yo tenía una libreta donde llevaba anotaciones de todas las intervenciones que le habían hecho a los perros y algunas otras observaciones como fechas de vacunación, desparasitaciones y en el caso de Ruphia, sus celos. Al momento de compartirle al veterinario mis apuntes, él se dio cuenta que la perra estaba a punto de parir y esa era la razón por la que había perdido el apetito, pero por ser primeriza y tener pocos cachorros, no era tan evidente el estado de gestación.
Imagen relacionada

La última de mis pruebas la llevo hasta el día de hoy, y me ha permitido a mí y a mi ginecólogo tomar medidas precautorias importantes para el aprovisionamiento de mi propia salud.

Llevar registros de hechos importantes en la vida de las personas y las organizaciones cobra valor cuando la información provee a quien accede a ella, de elementos para tomar decisiones que den solución a situaciones que de otra manera no hubiera sido posible resolver o que los resultados hubieran sido pobres. El registrar datos relevantes equivale a crear una memoria, a la que autores como Brian Gongol y Ewen llaman «memoria institucional»

Me llama mucho la atención la manera en que Ewen aborda el tema y que ejemplifica a manera de analogía con el «no inventar la rueda cada vez» especialmente dentro de las organizaciones, que más allá de un ahorro evidente de tiempo y esfuerzo, me llevó a comprender que se trata del eficientar del tiempo y talento de los miembros en las organizaciones.

Los atisbos de comprensión que tuve en el estudio de este capítulo y que rescato para mi práctica profesional y mi tema de investigación en este momento, están:

  • son las personas las que «hacen la memoria», no la organización
  • la memoria institucional se convierte en un conjunto de saberes cuando es compartida y socializada con los integrantes de la organización
  • con el paso del tiempo y de las generaciones es natural que la memoria con la que se construyó ese conjunto de saberes, se vaya perdiendo
Me gusta mucho lo que pone en su blog Harold Jarche y que dice:

datos + conocimiento = información

datos + historia = contexto

conocimiento & historia  es «personal»


y me gusta principalmente porque me deja claro el sentido que le da la propia experiencia de quien lo cuenta, de quien lo escribe… los datos por sí mismos no pueden crear una memoria, crean bancos de información, crean una acumulación sin sentido… pero en el momento en que se conoce y se experimenta cobra vida y cobra sentido… y todavía más allá de todo ésto, me gusta porque, aunque no lo expresa en el esquema, deja claro el empoderamiento que implicaría esa información vista a la luz de un contexto y luego contrastada a la luz de un nuevo contexto… y creo que es ahí donde la gestión del conocimiento encuentra su razón creativa de ser.

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Imagen relacionada

Es algo interesante la comprobación de este viejo y conocido refrán, alguna vez que lo escuché me di a la tarea de hacer pruebas, hice tres: comenzar a llevar una agenda formal en la escuela, llevar en una libreta un registro de todos los eventos importantes con mis perros y llevar un registro de mis periodos menstruales.
Al principio ninguna fue fácil, implicaba crear un nuevo hábito y ser muy ordenada. Dicen que los hábitos pueden crearse en 21 días pero sinceramente yo descubrí que los registros que fui capaz de llevar por tres años, son los que verdaderamente me permitieron ser capaz de afirmar que pude generar conocimientos útiles y en su respectiva medida, relevantes y trascendentes; en mi primer registro de la agenda escolar pude descubrir que disminuyeron mis desveladas haciendo tarea y aumentaron mis espacios para hacer más cosas que me gustaba hacer, o incluso para hacer «nada». 

En el segundo caso tuve la fortuna de poder salvarle la vida a los perritos de Ruphia, una pastor alemán que más que mi mascota era mi mejor amiga… llevaba tres días echada sin querer comer y cuando llegó el veterinario yo no estaba, y mi padre le pidió que el tratamiento que le prescribiera se basara en medicamentos que él tenía para el ganado, porque no estaba dispuesto a gastar dinero en esa perra, mi madre al escuchar ésto y ver lo que le iban a suministrar a Ruphia recordó que yo tenía una libreta donde llevaba anotaciones de todas las intervenciones que le habían hecho a los perros y algunas otras observaciones como fechas de vacunación, desparasitaciones y en el caso de Ruphia, sus celos. Al momento de compartirle al veterinario mis apuntes, él se dio cuenta que la perra estaba a punto de parir y esa era la razón por la que había perdido el apetito, pero por ser primeriza y tener pocos cachorros, no era tan evidente el estado de gestación.
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La última de mis pruebas la llevo hasta el día de hoy, y me ha permitido a mí y a mi ginecólogo tomar medidas precautorias importantes para el aprovisionamiento de mi propia salud.

Llevar registros de hechos importantes en la vida de las personas y las organizaciones cobra valor cuando la información provee a quien accede a ella, de elementos para tomar decisiones que den solución a situaciones que de otra manera no hubiera sido posible resolver o que los resultados hubieran sido pobres. El registrar datos relevantes equivale a crear una memoria, a la que autores como Brian Gongol y Ewen llaman «memoria institucional»

Me llama mucho la atención la manera en que Ewen aborda el tema y que ejemplifica a manera de analogía con el «no inventar la rueda cada vez» especialmente dentro de las organizaciones, que más allá de un ahorro evidente de tiempo y esfuerzo, me llevó a comprender que se trata del eficientar del tiempo y talento de los miembros en las organizaciones.

Los atisbos de comprensión que tuve en el estudio de este capítulo y que rescato para mi práctica profesional y mi tema de investigación en este momento, están:

  • son las personas las que «hacen la memoria», no la organización
  • la memoria institucional se convierte en un conjunto de saberes cuando es compartida y socializada con los integrantes de la organización
  • con el paso del tiempo y de las generaciones es natural que la memoria con la que se construyó ese conjunto de saberes, se vaya perdiendo
Me gusta mucho lo que pone en su blog Harold Jarche y que dice:

datos + conocimiento = información

datos + historia = contexto

conocimiento & historia  es «personal»


y me gusta principalmente porque me deja claro el sentido que le da la propia experiencia de quien lo cuenta, de quien lo escribe… los datos por sí mismos no pueden crear una memoria, crean bancos de información, crean una acumulación sin sentido… pero en el momento en que se conoce y se experimenta cobra vida y cobra sentido… y todavía más allá de todo ésto, me gusta porque, aunque no lo expresa en el esquema, deja claro el empoderamiento que implicaría esa información vista a la luz de un contexto y luego contrastada a la luz de un nuevo contexto… y creo que es ahí donde la gestión del conocimiento encuentra su razón creativa de ser.

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Pragmatismo comunitario

Me ha despertado un sentimiento de nostalgia y cariño este tema, sobre todo cada que escucho la palabra «comunidad» siento un calorcito en mi corazón que me transporta a muchos recuerdos de experiencias que no terminaría de relatar, y es así como las CoP´s (comunidades de práctica) me hacen sentir en familia, como en casa, en ese calor de la convivencia y del compartir.
La teoría y los autores hablan de la CoP en términos que de pronto me parecen fríos y calculados, no es que así sean, solo que definitivamente es en la práctica donde este tema toma reelevancia. 
Morfín, en uno de sus blogs nos dice que «a lo largo de la participación en comunidades de práctica, los miembros aprenden y a medida en que se es más competente, uno se involucra más en la Comunidad de práctica; de esta manera, lo principiantes en la Comunidad de práctica pasan de una “participación periférica legítima” a una participación total»
Me gusta cómo Wenger explica que en la teoría que él y Lave crearon es primordial  ayudar al individuo a «involucrarse en una experiencia de conocimiento» para poder entonces hablar de un aprendizaje significativo; me ilustra el que a través de escucharlo explicar su teoría también comprendí la importancia de la identidad dentro de una comunidad de aprendizaje, el reconocimiento que debe existir entre los miembros de ellos mismos como parte de ese sistema social que se ha conformado y como alguien confiable dentro de, sin esta validación de la comunidad, no puede existir la comunidad, simplemente sería un grupo sin relevancia, sin pertinencia, sin valor para sus propios miembros. La disciplina social de aprendizaje, frente a la disciplina cognitiva de aprendizaje me representa un verdadero reto, sobre todo al concebirme en este momento como parte de una comunidad de aprendizaje en gestación a través de una asignatura que curso y que se llama Gestión del Conocimiento.

No fue difícil encontrar en mi entorno un grupo al cual pertenezco, tengo identidad, soy reocnocida como parte de y donde comparto pasiones y objetivos comunes: mi familia. Aquí ha sido mi primera escuela y ha prevalecido a través del tiempo, he aprendido a ser y a dejar de ser, he aprendido de manera implícita, explícita y en algunos campos, de manera dogmática pero lo más importante, es que he aprendido en compañía de otros, y es en esta interacción de donde emana el conocimiento al cual accedemos. Los saberes empaquetados fueron llegando a mi vida a través de la educación académica formal y de mi afiliación a distintos grupos de interés, clases de deportes, de música, talleres para «tejer bejuco, mimbre y hacer tru-tru»… es decir, mi aprendizaje ha sucedido en comunidad. Puedo aprender en soledad pero no puede construirse conocimiento sin la sociedad.

Recientemente, por un proyecto familiar para reintegrar a tres generaciones y divertirnos un rato, conocí a un artista de las percusiones, alguien que de manera empírica, tácita, descubrió esta pasión que ha convertido en su forma de vida, en su sustento y su realización; él me contó que cierto día conoció un libro donde una europea había viajado a un país africano con uno de los maestros más reconocidos en el tema de las percusiones, relata que la europea, embelesada por el conocimiento de este maestro se da a la tarea de explicitar esos saberes a través de la creación de un código escrito, muy creativo al que titula «carta de navegación». Con este modelo compilador de ritmos, ella escribe un libro. Hoy, ese método ha sido adoptado a través del mundo para seguir capturando saberes que puedan compartirse con otros, incluso algunos se han basado en este modelo para hacer nuevas propuestas que faciliten más la comprensión y aprensión de de estos saberes pero lo más rico es que ya se trata de un método adoptado por muchos practicantes de las percusiones que son reconocidos y tienen autoridad en el tema, motivo por el cual hoy forman parte ya de una comunidad social de aprendizaje de colaboradores confiables que siguen creando y compartiendo sus conocimientos de manera explícita.


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Pragmatismo comunitario

Me ha despertado un sentimiento de nostalgia y cariño este tema, sobre todo cada que escucho la palabra «comunidad» siento un calorcito en mi corazón que me transporta a muchos recuerdos de experiencias que no terminaría de relatar, y es así como las CoP´s (comunidades de práctica) me hacen sentir en familia, como en casa, en ese calor de la convivencia y del compartir.
La teoría y los autores hablan de la CoP en términos que de pronto me parecen fríos y calculados, no es que así sean, solo que definitivamente es en la práctica donde este tema toma reelevancia. 
Morfín, en uno de sus blogs nos dice que «a lo largo de la participación en comunidades de práctica, los miembros aprenden y a medida en que se es más competente, uno se involucra más en la Comunidad de práctica; de esta manera, lo principiantes en la Comunidad de práctica pasan de una “participación periférica legítima” a una participación total»
Me gusta cómo Wenger explica que en la teoría que él y Lave crearon es primordial  ayudar al individuo a «involucrarse en una experiencia de conocimiento» para poder entonces hablar de un aprendizaje significativo; me ilustra el que a través de escucharlo explicar su teoría también comprendí la importancia de la identidad dentro de una comunidad de aprendizaje, el reconocimiento que debe existir entre los miembros de ellos mismos como parte de ese sistema social que se ha conformado y como alguien confiable dentro de, sin esta validación de la comunidad, no puede existir la comunidad, simplemente sería un grupo sin relevancia, sin pertinencia, sin valor para sus propios miembros. La disciplina social de aprendizaje, frente a la disciplina cognitiva de aprendizaje me representa un verdadero reto, sobre todo al concebirme en este momento como parte de una comunidad de aprendizaje en gestación a través de una asignatura que curso y que se llama Gestión del Conocimiento.

No fue difícil encontrar en mi entorno un grupo al cual pertenezco, tengo identidad, soy reocnocida como parte de y donde comparto pasiones y objetivos comunes: mi familia. Aquí ha sido mi primera escuela y ha prevalecido a través del tiempo, he aprendido a ser y a dejar de ser, he aprendido de manera implícita, explícita y en algunos campos, de manera dogmática pero lo más importante, es que he aprendido en compañía de otros, y es en esta interacción de donde emana el conocimiento al cual accedemos. Los saberes empaquetados fueron llegando a mi vida a través de la educación académica formal y de mi afiliación a distintos grupos de interés, clases de deportes, de música, talleres para «tejer bejuco, mimbre y hacer tru-tru»… es decir, mi aprendizaje ha sucedido en comunidad. Puedo aprender en soledad pero no puede construirse conocimiento sin la sociedad.

Recientemente, por un proyecto familiar para reintegrar a tres generaciones y divertirnos un rato, conocí a un artista de las percusiones, alguien que de manera empírica, tácita, descubrió esta pasión que ha convertido en su forma de vida, en su sustento y su realización; él me contó que cierto día conoció un libro donde una europea había viajado a un país africano con uno de los maestros más reconocidos en el tema de las percusiones, relata que la europea, embelesada por el conocimiento de este maestro se da a la tarea de explicitar esos saberes a través de la creación de un código escrito, muy creativo al que titula «carta de navegación». Con este modelo compilador de ritmos, ella escribe un libro. Hoy, ese método ha sido adoptado a través del mundo para seguir capturando saberes que puedan compartirse con otros, incluso algunos se han basado en este modelo para hacer nuevas propuestas que faciliten más la comprensión y aprensión de de estos saberes pero lo más rico es que ya se trata de un método adoptado por muchos practicantes de las percusiones que son reconocidos y tienen autoridad en el tema, motivo por el cual hoy forman parte ya de una comunidad social de aprendizaje de colaboradores confiables que siguen creando y compartiendo sus conocimientos de manera explícita.


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La alquimia de lo explícito a lo tácito.

Una vez alguien me explicó que la alquimia era el arte que buscaba sublimar todos los elementos de la tabla periódica para convertirlos en oro, pero lo que más me sorprendió fue la idea de poder purificar el elemento más pesado (Oganesón) hasta convertirlo en el más ligero (Hidrógeno). Esta tarea metafórica que tiene un alquimista me pareció ilustrativa en mi comprensión de lo que ahora estudio y que tiene que ver con la traducción de lo tácito a lo explícito, según algunos autores como Nonaka y Takeuchi.

Como administradora de empresas me resulta interesante visualizar el conocimiento como algo administrable, sobre todo cuando siempre he concebido al conocimiento como algo sumamente intangible y subjetivo; la idea de planearlo, organizarlo, dirigirlo y retroalimentarlo me parece hasta cierto punto simpática y divertida, pero cuando constato que el conocimiento efectivamente se puede gestionar, y específicamente respecto al tema que me ocupa en este blog, el hecho de comprender que es posible transformar lo tácito a explícito y que de otras maneras otros autores hablan de este proceso en prácticas culturales, aprendizajes situados, comunidades de práctica y más aún, la evolución de la construcción o creación de conocimiento como aprendizaje expansivo, conectivismo e incluso aprendizajes rizomáticos… me provoca una sensación de inseguridad y temor tanto en mi práctica como docente y como líder de algunos proyectos empresariales, sobre todo en mi intento por visualizar el futuro en este tema. Revisando un poco de información exquisitamente seleccionada y clasificada, no pude parar un cuestionamiento zumbante que me detenía constantemente para cumplir con su exigencia, me pedía preguntarme ¿la metáfora de este autor me sirve en este momento de mi vida y de mi práctica docente?,  descubro que a través de mi vida he aprendido muchas cosas de maneras diversas, muchos de estos aprendizajes me siguen nutriendo, otros me estorban, y otros simplemente pasaron a la posteridad; mi temor y sentimiento de inseguridad tiene que ver con el vertiginoso cambio que están provocando los artefactos a través de los cuales hoy socializamos, explicitamos y transferimos conocimientos… y como en estas nuevas tendencias me encuentro en escenarios desconocidos y algunos inalcanzables, desde el punto de vista de la «comprehensión», principalmente las tecnologías que desarrollan inteligencia artificial.


En un ejercicio de comprensión de este asomo a la teoría del conocimiento a través de mi práctica docente en la universidad y mis implicaciones con los procesos de emprendimiento, me doy cuenta que la mayoría de mis saberes provienen de mi propia experiencia como emprendedora, y que es a través de algunos autores que he tenido los referentes para poder explicar de manera explícita esos aprendizajes, acción que me ha posibilitado para poder compartirlos, es en el conocimiento empaquetado donde he encontrado la estructura que me permite poder construir en mi práctica y para los actores con los que entro en escena, colegas, alumnos, emprendedores, empresarios, funcionarios públicos, etc. En este ejercicio además descubro que en la mayoría de mis campos de acción existe una visión común, más común que personal, pero inevitablemente existe esa pequeña parte donde mi visión no es común ni compartida, y considero que no debe de serlo y el que exista me posibilita para aportar a través de cuestionamientos y nuevas propuestas, y hasta me atrevo a afirmar que lo mismo les sucede a los miembros de esta comunidad de aprendizaje. Compartimos la visión del perfil de emprendedor itesianos que buscamos formar, compartimos la prospectiva de desarrollo en código de competencias, que intensionamos con nuestras actuaciones particulares y compartidas que éstas se acrescenten en cada emprendedor al ritmo y profundidad que sean capaces, pero la reflexión me ha hecho caer en cuenta de que hay mucho que puedo dar aún si me propongo a encontrar la manera de explicitarlo  para entonces poder compartirlo, pero el trabajo debe ser primero personal, y una vez llevado a la mesa, construir y reconstruir en conectividad con los otros..

Me sucedió algo simpático la semana pasada, tuvo lugar la feria del emprendimiento en la universidad y por primera vez me quedé estupefacta, de una manera ingrata. Me pareció un evento pobre y débil, de bajo impacto pero con muy buena voluntad por parte de todos los organizadores… me detuve a mi misma de seguir emitiendo juicios críticos sin antes reconocer que no me involucré, no era mi responsabilidad, pero de alguna manera reconocí que sí tengo responsabilidad, y que un esfuerzo de esa magnitud podía intensificarse si se creaba una estructura «rizomática» mayor. Entré al evento porque llevé a mis alumnos. Opté por tomar un momento de mi siguiente clase con mi grupo para preguntarle al «cliente» de dicho evento qué opinaba del producto que se le había ofrecido, fue interesante escuchar todas sus apreciaciones, mientras hablaban yo intenté conceptualizar en el pizarrón lo que iban compartiendo, terminó creándose una lluvia de ideas de lo que «podría» ser este evento y que les permitiría más explorarse en sus posibilidades como emprendedores, comenzaron a engancharse en el proceso y comenzaron a mostrarme posibilidades de por dónde guiarlos, el desenlace de esta intervención en la clase fueron dos propuestas de todo el grupo para la organización de la siguiente feria, la llamaron EmprendeFest. Llevar a cabo estas propuestas, o construir a partir de ellas implica, de manera estricta, el involucramiento de alumnos y todas, «TODAS» las áreas de la Universidad en ésto, tarea que parece improcedente por imposible, pero que el visualizarlo definitivamente permite una construcción de nuevos mecanismos, procesos, conexiones que en este momento no existen pero que podrían llegar a existir y a ser pertinentes para la tarea que se pretende.

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La alquimia de lo explícito a lo tácito.

Una vez alguien me explicó que la alquimia era el arte que buscaba sublimar todos los elementos de la tabla periódica para convertirlos en oro, pero lo que más me sorprendió fue la idea de poder purificar el elemento más pesado (Oganesón) hasta convertirlo en el más ligero (Hidrógeno). Esta tarea metafórica que tiene un alquimista me pareció ilustrativa en mi comprensión de lo que ahora estudio y que tiene que ver con la traducción de lo tácito a lo explícito, según algunos autores como Nonaka y Takeuchi.

Como administradora de empresas me resulta interesante visualizar el conocimiento como algo administrable, sobre todo cuando siempre he concebido al conocimiento como algo sumamente intangible y subjetivo; la idea de planearlo, organizarlo, dirigirlo y retroalimentarlo me parece hasta cierto punto simpática y divertida, pero cuando constato que el conocimiento efectivamente se puede gestionar, y específicamente respecto al tema que me ocupa en este blog, el hecho de comprender que es posible transformar lo tácito a explícito y que de otras maneras otros autores hablan de este proceso en prácticas culturales, aprendizajes situados, comunidades de práctica y más aún, la evolución de la construcción o creación de conocimiento como aprendizaje expansivo, conectivismo e incluso aprendizajes rizomáticos… me provoca una sensación de inseguridad y temor tanto en mi práctica como docente y como líder de algunos proyectos empresariales, sobre todo en mi intento por visualizar el futuro en este tema. Revisando un poco de información exquisitamente seleccionada y clasificada, no pude parar un cuestionamiento zumbante que me detenía constantemente para cumplir con su exigencia, me pedía preguntarme ¿la metáfora de este autor me sirve en este momento de mi vida y de mi práctica docente?,  descubro que a través de mi vida he aprendido muchas cosas de maneras diversas, muchos de estos aprendizajes me siguen nutriendo, otros me estorban, y otros simplemente pasaron a la posteridad; mi temor y sentimiento de inseguridad tiene que ver con el vertiginoso cambio que están provocando los artefactos a través de los cuales hoy socializamos, explicitamos y transferimos conocimientos… y como en estas nuevas tendencias me encuentro en escenarios desconocidos y algunos inalcanzables, desde el punto de vista de la «comprehensión», principalmente las tecnologías que desarrollan inteligencia artificial.


En un ejercicio de comprensión de este asomo a la teoría del conocimiento a través de mi práctica docente en la universidad y mis implicaciones con los procesos de emprendimiento, me doy cuenta que la mayoría de mis saberes provienen de mi propia experiencia como emprendedora, y que es a través de algunos autores que he tenido los referentes para poder explicar de manera explícita esos aprendizajes, acción que me ha posibilitado para poder compartirlos, es en el conocimiento empaquetado donde he encontrado la estructura que me permite poder construir en mi práctica y para los actores con los que entro en escena, colegas, alumnos, emprendedores, empresarios, funcionarios públicos, etc. En este ejercicio además descubro que en la mayoría de mis campos de acción existe una visión común, más común que personal, pero inevitablemente existe esa pequeña parte donde mi visión no es común ni compartida, y considero que no debe de serlo y el que exista me posibilita para aportar a través de cuestionamientos y nuevas propuestas, y hasta me atrevo a afirmar que lo mismo les sucede a los miembros de esta comunidad de aprendizaje. Compartimos la visión del perfil de emprendedor itesianos que buscamos formar, compartimos la prospectiva de desarrollo en código de competencias, que intensionamos con nuestras actuaciones particulares y compartidas que éstas se acrescenten en cada emprendedor al ritmo y profundidad que sean capaces, pero la reflexión me ha hecho caer en cuenta de que hay mucho que puedo dar aún si me propongo a encontrar la manera de explicitarlo  para entonces poder compartirlo, pero el trabajo debe ser primero personal, y una vez llevado a la mesa, construir y reconstruir en conectividad con los otros..

Me sucedió algo simpático la semana pasada, tuvo lugar la feria del emprendimiento en la universidad y por primera vez me quedé estupefacta, de una manera ingrata. Me pareció un evento pobre y débil, de bajo impacto pero con muy buena voluntad por parte de todos los organizadores… me detuve a mi misma de seguir emitiendo juicios críticos sin antes reconocer que no me involucré, no era mi responsabilidad, pero de alguna manera reconocí que sí tengo responsabilidad, y que un esfuerzo de esa magnitud podía intensificarse si se creaba una estructura «rizomática» mayor. Entré al evento porque llevé a mis alumnos. Opté por tomar un momento de mi siguiente clase con mi grupo para preguntarle al «cliente» de dicho evento qué opinaba del producto que se le había ofrecido, fue interesante escuchar todas sus apreciaciones, mientras hablaban yo intenté conceptualizar en el pizarrón lo que iban compartiendo, terminó creándose una lluvia de ideas de lo que «podría» ser este evento y que les permitiría más explorarse en sus posibilidades como emprendedores, comenzaron a engancharse en el proceso y comenzaron a mostrarme posibilidades de por dónde guiarlos, el desenlace de esta intervención en la clase fueron dos propuestas de todo el grupo para la organización de la siguiente feria, la llamaron EmprendeFest. Llevar a cabo estas propuestas, o construir a partir de ellas implica, de manera estricta, el involucramiento de alumnos y todas, «TODAS» las áreas de la Universidad en ésto, tarea que parece improcedente por imposible, pero que el visualizarlo definitivamente permite una construcción de nuevos mecanismos, procesos, conexiones que en este momento no existen pero que podrían llegar a existir y a ser pertinentes para la tarea que se pretende.

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Como barro por las sendas de mi vida

Contar mi historia me implica sin lugar a dudas una reflexión, un clavado a mis recuerdos y sobre todo al mundo interior que está vivo y que matiza de manera diferente cada vez que logramos acceder a él de acuerdo a la época, a la luz de nuestros ánimos, a la sombra de quienes son nuestro interlocutor, al ritmo de los propósitos y más.
Contar mi historia es un montón de barro entre las manos tomando forma en cada vez, siendo único e irrepetible el momento en el que es contada. Cada obra es en sí misma un camino recorrido que se une a la senda única de mi vida.
Contar mi historia es tan subjetivo que promete no ser más que una simple invención en un fragmento del tiempo y el espacio, y buscando una manera entretenida y quizás, por qué no, un poco comprometida, es que quiero compartir una conferencia en la que muestro, a mi manera, una parte de mí que me gusta y que deseo seguir acrecentando: Emprendiendo en ITESO-CUE parte 1 y parte 2.

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Como barro por las sendas de mi vida

Contar mi historia me implica sin lugar a dudas una reflexión, un clavado a mis recuerdos y sobre todo al mundo interior que está vivo y que matiza de manera diferente cada vez que logramos acceder a él de acuerdo a la época, a la luz de nuestros ánimos, a la sombra de quienes son nuestro interlocutor, al ritmo de los propósitos y más.
Contar mi historia es un montón de barro entre las manos tomando forma en cada vez, siendo único e irrepetible el momento en el que es contada. Cada obra es en sí misma un camino recorrido que se une a la senda única de mi vida.
Contar mi historia es tan subjetivo que promete no ser más que una simple invención en un fragmento del tiempo y el espacio, y buscando una manera entretenida y quizás, por qué no, un poco comprometida, es que quiero compartir una conferencia en la que muestro, a mi manera, una parte de mí que me gusta y que deseo seguir acrecentando: Emprendiendo en ITESO-CUE parte 1 y parte 2.

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Entre el APA y el APC, prefiero a mi ‘APÁ


Esta semana descubrí dos acrónimos nuevos, jugué mentalmente mucho con ellos para poder aprenderlos y aprehenderlos, dos perspectivas que me intrigaron un poco por la manera en que son ejemplificadas y comunican en silencio el estar estrechamente relacionadas a los medios digitales de comunicación.  Uno de mis dilemas iniciales bailó entre los materiales en que se basó mi estudio, brincaba cada vez que internet y otras plataformas de nueva generación aparecían en ellos, dilema que simple y sencillamente se movía en mi mente con diferentes respuestas… este danzante preguntaba ¿verdaderamente requerimos medios digitales para tener un APA y un APC?


El APA (Ambiente Personal de Aprendizaje) y el APC (Administración Personal del Conocimiento) pareciera que trataran prácticamente de lo mismo, sin embargo podemos encontrar en el primero un terreno fértil donde de manera individual creamos nuestro propio aprendizaje, a veces el proceso es consciente, pero la mayor parte del tiempo lo hacemos distraídos sin percatarnos de que sucede este proceso en nosotros solo por el hecho de existir, al menos en el plano en el que conocemos que sucede. Mientras tanto la APC, aunque sigue siendo un proceso personal, involucra el trabajar con otros, o con lo otro, no es algo que podamos hacer solos, es más un proceso colaborativo de ida y vuelta, aunque al final, las dos perspectivas son complementarias y desde mi óptica, están auspiciadas en lo mismo: el proceso de aprendizaje, el proceso en el que conocemos y aprendemos el mundo.

Me dí a la tarea de reflexionar sobre mi propio predio donde cultivo mi aprendizaje y utilizando la técnica propuesta en un ejemplo de  Diego E. Leal Fonseca explica su propio APA haciéndolo a mano, hice el mío. Al hacerlo me dí cuenta que incluso al tomar consciencia de los elementos primordiales del ambiente en el que aprendo, descubro que paso por alto muchos otros espacios en los que he aprendido por considerarlos de menor impacto, con lo que concluyo que podemos clasificar de acuerdo a distintos aspectos según lo que convenga en la reflexión, en mi caso, elegí por nivel de impacto en mi aprendizaje y frecuencia de uso, sin embargo al hacer una recapitulación de mi vida, me encontré con aprendizajes muy significativos donde el ambiente contenía básicamente tres cosas: una situación a resolver, mi miedo de resolverlo y a mi padre (mi apá) dándome un coscorrón (en el mejor de los casos) para que me atreviera.

Al ser «la educación» uno de mis principales intereses por mis haceres profesionales e incluso mis haceres recreacionales, me enriquece encontrar en estas tomas de conciencia la posibilidad de usar los medios digitales para compartir, para dejarle a otro la posibilidad de gestionar su conocimiento si es que tocara la suerte de que se topara con alguna de mis producciones en este blog y otros espacios en los que comparto mis saberes, de tal forma que usara, para los fines que a él conviniera, cualquier parte de lo que pudiera ser mi modo de trascender en este tema.

Al final de esta aventura no pudiera elegir ni el APA ni el APC, y si fuera ineludible, elegiría a mi apá.

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Entre el APA y el APC, prefiero a mi ‘APÁ


Esta semana descubrí dos acrónimos nuevos, jugué mentalmente mucho con ellos para poder aprenderlos y aprehenderlos, dos perspectivas que me intrigaron un poco por la manera en que son ejemplificadas y comunican en silencio el estar estrechamente relacionadas a los medios digitales de comunicación.  Uno de mis dilemas iniciales bailó entre los materiales en que se basó mi estudio, brincaba cada vez que internet y otras plataformas de nueva generación aparecían en ellos, dilema que simple y sencillamente se movía en mi mente con diferentes respuestas… este danzante preguntaba ¿verdaderamente requerimos medios digitales para tener un APA y un APC?


El APA (Ambiente Personal de Aprendizaje) y el APC (Administración Personal del Conocimiento) pareciera que trataran prácticamente de lo mismo, sin embargo podemos encontrar en el primero un terreno fértil donde de manera individual creamos nuestro propio aprendizaje, a veces el proceso es consciente, pero la mayor parte del tiempo lo hacemos distraídos sin percatarnos de que sucede este proceso en nosotros solo por el hecho de existir, al menos en el plano en el que conocemos que sucede. Mientras tanto la APC, aunque sigue siendo un proceso personal, involucra el trabajar con otros, o con lo otro, no es algo que podamos hacer solos, es más un proceso colaborativo de ida y vuelta, aunque al final, las dos perspectivas son complementarias y desde mi óptica, están auspiciadas en lo mismo: el proceso de aprendizaje, el proceso en el que conocemos y aprendemos el mundo.

Me dí a la tarea de reflexionar sobre mi propio predio donde cultivo mi aprendizaje y utilizando la técnica propuesta en un ejemplo de  Diego E. Leal Fonseca explica su propio APA haciéndolo a mano, hice el mío. Al hacerlo me dí cuenta que incluso al tomar consciencia de los elementos primordiales del ambiente en el que aprendo, descubro que paso por alto muchos otros espacios en los que he aprendido por considerarlos de menor impacto, con lo que concluyo que podemos clasificar de acuerdo a distintos aspectos según lo que convenga en la reflexión, en mi caso, elegí por nivel de impacto en mi aprendizaje y frecuencia de uso, sin embargo al hacer una recapitulación de mi vida, me encontré con aprendizajes muy significativos donde el ambiente contenía básicamente tres cosas: una situación a resolver, mi miedo de resolverlo y a mi padre (mi apá) dándome un coscorrón (en el mejor de los casos) para que me atreviera.

Al ser «la educación» uno de mis principales intereses por mis haceres profesionales e incluso mis haceres recreacionales, me enriquece encontrar en estas tomas de conciencia la posibilidad de usar los medios digitales para compartir, para dejarle a otro la posibilidad de gestionar su conocimiento si es que tocara la suerte de que se topara con alguna de mis producciones en este blog y otros espacios en los que comparto mis saberes, de tal forma que usara, para los fines que a él conviniera, cualquier parte de lo que pudiera ser mi modo de trascender en este tema.

Al final de esta aventura no pudiera elegir ni el APA ni el APC, y si fuera ineludible, elegiría a mi apá.

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Los artefactos de percepción a la luz de las inteligencias colectiva y distribuida

Alguna vez me pregunté si llegarían mis ojos a ver a la tecnología liderando a los humanos . Hoy me resisto a creer que sea así, aunque muchas corrientes de pensamiento lo afirman, o peor aún, lo presagian como una caída abrupta de la humanidad. 

¿Que si viene o no al tema esto? ¡ja! me sorprendo al ver mi respuesta cuando intento contestar al asalto mental que un loco y apasionado de la gestión del conocimiento me lanza:  ¿qué artefactos utilizas para ver y comprender más y mejor? me pregunta, y no me tardé en contestar: smartphone, laptop y TV pero en ningún momento me consideré a mí misma como «el artefacto», quizás por no considerarme algo «material» pero al final, somos energía aglutinada en materia. 
Estos tres artefactos ya forman parte de mi vida cotidiana, principalmente los dos primeros, son mis herramientas trabajo pero también son una ilusión que en muchos momentos me llevan a considerarlos «el canal» directo con muchas de las realidades que creo en mi vida. Al celular lo he convertido indispensable en mi vida, me vende la ilusión de tener una oficina portátil, un canal de actualización constante de información relacionada a mis haceres, ventas nuevas, seguimiento a clientes, creación de citas, contratos, informes… recordatorio de eventos que hacen holgazana a mi memoria, me genera diversión en redes sociales, videos, chistes, reproducción de música e incluso me ofrece la posibilidad de crearla y compartirla, ésto por poner solo algunos ejemplos. 

El acercamiento y empleo de estos artefactos me muestra mundos nuevos, que sin ellos, sería difícil poder vivir experiencias como lo que recientemente me acaba de ocurrir, estaba trabajando en revisar unos artículos cuando recibo en el celular la llamada de un colega rotario, este me pregunta si estoy en situación de poder atender a un servicio social, un compañero rotario de Morelia pide apoyo a algún rotario de guadalajara para recibir a un rotario de tailandia en el aeropuerto y apoyarlo para llevarlo a la central camionera, el motivo de la visita del tailandes es llegar a Tinguindín, Michoacán para negociar con los aguacateros la proveduría de aceite de aguacate para su empresa dedicada a la producción de cosméticos; sin pensarlo dos veces me apunto para la asitencia de dicho servicio social, la idea de conocer personas de otras partes del mundo siempre es constructiva, me ayuda a aprender a relacionar lo que sé con nuevos paradigmas o con mucha suerte, incluso a aprender cosas completamente ajenas a mis referentes. Para atender dicho servicio social recibo en mi smartphone un correo con los datos de llegada del vuelo y algunas instrucciones de tiempos de traslado, rutas de camión y direcciones para llegar, también el nombre del tailandés y la manera de encontrarlo en facebook. Me dirijo el domingo temprano al aeropuerto, con una bonita cartulina rotulada por mí misma, no quise imprimirlo digitalmente, y todavía sigo disfrutando la adrenalina que me ocasiona el equivocarme y echar a perder una cartulina, o que no le calculo bien al tamaño de la letra y no quedan centrados los textos… llego al aeropuerto y espero en la salida internacional, nadie sale, veo de pronto comenzar a salir muchas personas y les pregunto en qué vuelo llegaron, me angustio al ver que son vuelos posteriores al del tailandés, pregunto a los agentes del aeropuerto y me dicen que el vuelo del tailandés llegó antes de lo previsto y que tuvieron muy buena suerte porque ¡salieron muy pronto de la aduana!, busco en el correo el teléfono del rotario de Morelia, que por cierto no conozco, pero no aparece ningún teléfono, solo su correo electrónico, llamo al colega que me llamó y le pido que me consiga el número telefónico de Morelia, le explico la situación, mientras él en su smartphone busca en sus registros de llamadas recibidas el número celular del rotario de Morelia, yo entro a facebook a buscar al tailandés, una vez que lo encuentro le pido su amistad y le dejo un mensaje en su mesenger, veo que no se ha conectado desde hace bastantes horas, al tiempo que por whatsapp recibo el contacto de la persona de Morelia, veo que el tailandés acaba de conectarse a facebook, con alegría descubro que ha aceptado mi amistad y que me está contestando mi mensaje, sin leer lo que me escribe le hago una llamada telefónica desde mi smartphone a través de facebook donde ya me había enterado que estudió en una prestigiada universidad en Estados Unidos y por lo que no me quedó duda alguna que podría comunicarme con él en Inglés, a pesar de mi limitación con este idioma; me contesta y me presento y lo entero de que estoy en el aeropuerto buscándolo para poder llevarlo a la central de camiones, la llamada se corta y continuamos la conversación por facebook donde me auxilié de una aplicación en mi smartphone para traducir del español al inglés y viceversa para mantener una conversación más acertiva. Por una mala comunicación entre el rotario de Morelia y mi colega, el tailandés nunca supo que alguien lo buscaría en el aeropuerto, por lo que al salir se dirigió de inmediato a tomar un taxi directo a Tinguindín, decisión riesgosa y costosa. El Tailandés no tuvo el apoyo que le hubiera convenido más y yo no pude concretar el servicio social.  

Lo anterior me lleva a comprender varias cosas, los artefactos creados por el hombre nos facilitan la vida al tiempo que nos extienden posibilidades que en muchos sentidos no podrían ser si no fuera por ellos; los artefactos por sí mismos no son los que crean, los humanos que los usamos somos los que tenemos la posibilidad de crear con ellos, a partir de ellos, pero el «pensar bien» las estrategias para alcanzar un fin definido es obra y arte nuestra, no de ellos.

Cuando repaso mi experiencia con el servicio social para el Tailandés y busco en mi modo de conocer y proceder a las inteligencias colectiva y distribuida, descubro que viví con mayor intensidad un tipo de inteligencia colectiva considerando que partí de un deseo inicial de poder ayudar a alguien a llegar a su destino de una manera más cuidada al tiempo que yo satisfacía mi deseo de conocer a alguien diferente y poder desarrollar un vínculo de amistad con alguien nuevo, para lo que necesité crear un plan para conseguirlo apoyada en una llamada con una persona y un correo electrónico recibido de otra; posteriormente me hice de los medios necesarios, según mi planificación: un chofer que me llevara (mi esposo), una cartulina y un plumón que me vendió un comerciante, y la información que jamás cuestioné de inválida o falta de confirmación, todo lo anterior para que las cosas salieran de acuerdo al plan. Al no contar con alguien que me guiara o me retroalimentara en el proceso, como lo propone la inteligencia distribuida, no fui capaz de cuestionar mi proceso, quizás si alguien me hubiera acompañado desde el principio hubiera podido formular algunas dudas razonables que me hubieran ayudado a considerar la conveniencia de tener el contacto directo tanto con el moreliano como con el tailandés, de manera previa para evitar triangular información y no fallar. 

Las posibilidades que nos da el tener la capacidad de aprender a través de las experiencias y de profundizar en ellas, nos provee de algo que ningún artefacto nos podrá dar jamás. 

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